domingo, 13 de noviembre de 2011

GANANDO TERRENO

Hasta no hace demasiados años, la mujer era considerada como ama de casa, o la esposa - señora del hombre. Observando desde cuando posee el derecho a votar en nuestro país (1947), se puede simplificar la poca participación que tenía dentro de la sociedad, en el caso del deporte la situación fue siempre mas visible aún. Desde aquellos años dejaron de ser “amas de casa”, y comenzaron a tomar un rol importante dentro de la sociedad y de a poco se fueron introduciendo en esta hasta conseguir el respeto y los derechos que hoy en día existe, como explica la Licenciada Romina Plataroti: Podríamos pensar que la mujer ha logrado en algunos aspectos modificar su condición de ser meramente dependiente del mundo masculino e intenta emprender el desafío que significa el hecho de convertirse en personas con identidades, caminos y decisiones propias”.(1)
            En esos años era extraño, y hasta visto de “reojo”, ver una mujer practicando cualquier tipo de deporte, sin embargo, en la actualidad tiene tanta preponderancia como el hombre. Si bien existen diferencias en cuanto a la práctica misma, como por ejemplo la dinámica del juego, la fuerza y la velocidad, no incide en el deporte mismo, que se puede desarrollar de igual manera que en el sexo opuesto. Esto se debe a una situación cultural que se da en nuestro país, ya qué desde niños a las mujeres se les enseña el deporte de otra manera, por ejemplo en las escuelas hacen diferentes ejercicios que los hombres. A las niñas en las escuelas se les transmite el deporte como entretenimiento, en cambio, a los hombres se les enseña el deporte para competir y “ser mejor que el otro”.
      De lo mencionado anteriormente nace “la estigmatización de la mujer”. Napoleón Murcia Peña y Luis Guillermo Jaramillo Echeverry sostienen:Se conserva aún en la cultura el estigma que señala a la mujer que realiza actividades propias del varón, con calificativos despectivos relacionados con la homosexualidad, el bajo estatus social, la rudeza, entre otros”. (2)


(1) Romina Plataroti, “Mujer y deporte"
(2) Napoleón Murcia Peña y Luis Guillermo Jaramillo Echeverry, “Estigma de discriminación cultural de las mujeres que practican fútbol”

¿FÚTBOL FEMENINO?... SI PAPÁ

El fútbol, asociado generalmente con la fuerza, el coraje, la habilidad y la destreza física, a largo del tiempo, ha sido catalogado como un deporte puramente masculino. Sin embargo, esta disciplina desde hace tiempo, cuenta con un nuevo integrante: la mujer.
            Desde sus orígenes este deporte tuvo un propósito claro, abstraerse de lo cotidiano por un rato, lo que generó claramente una identidad bien marcada en los hombres, entendiéndose identidad desde el punto de vista de Gilberto Giménez: “la identidad es una principio de distinción, una red de pertenencias sociales, es un acto de auto-reconocimiento y hetero-reconocimiento”(1). Los hombres se han apropiado de la práctica del fútbol en todos sus ámbitos, generando así una pertenencia social en sus actores, que hasta hoy en día existe, pero en menor medida.
            En sus comienzos era una actividad recreativa llevada a cabo por trabajadores durante sus tiempos de óseo. Aquel ambiente de trabajo, asociado en general a las fábricas, hizo que sea meramente una práctica masculina, un ritual de los hombres, como Rivera Gómez expresa: “el rito es la ruptura de lo cotidiano, con un marco espacio – temporal definido y también un escenario programado que se repite periódicamente en un tiempo cíclico que tiene en común la significación  simbólica” (2). Estos sucesos originados a mediados del siglo XIX con la llegada de miles de inmigrantes, fueron la base para la evolución de lo que hoy es, en nuestro país, el deporte más popular.
            Si nos remontamos a la historia, los primeros registros de un partido de fútbol femenino datan de finales del siglo XIX, no mucho después del comienzo en la actividad por parte de los hombres. A pesar de que ambos géneros comenzaron la práctica en tiempos similares siempre existió una clara diferencia cultural, entendiendose por ella como el  conjunto de procesos de producción, circulación y consumo de significación en la vida social (3), según Garcia Canclini. Esto se ve reflejado en la preponderancia de un sexo sobre el otro. 
            En esos comienzos, está en parte la explicación de que clases jugaban fútbol. A pesar de esto con el tiempo, otros sectores se integraron al círculo que encerraba la práctica futbolística. Un claro ejemplo de ello son los mundiales o partidos de selecciones, eventos donde las clases bajas, medias y altas se mezclan con un objetivo común, alentar a su país. Los jugadores también son reflejo de esto, en la actualidad un equipo de futbol cuenta en sus filas con futbolistas que nacieron en villas, y también aquellos que lo hicieron en un barrio de clase alta, esto explica lo popular que el fútbol es en nuestro país.
            En lo que respecta a las mujeres, las cosas no se diferencian mucho si se toma como análisis de estudio quienes lo practican o quienes lo consumen. Su popularidad no es demasiada, debido al poco apoyo e interés de los clubes (ver entrevista a Matias Eijo), como así también de los medios de comunicación dominantes.
            A partir del siglo XX, el fútbol se convirtió en el deporte más popular de la Argentina. No sólo es practicado por los hombres sino que la mujer fue pisando cada vez más fuerte en el verde césped

(1) Gilberto Gimenez, “ Materiales para una teoria de las identidades sociales”
(2) Rivera Gomez, “ El partido de futbol como ritual”
(3)García Canclini: “Laberintos de sentido”.

Entrevista a Patricia Haramboure arquera del club Estudiantes de La Plata


“NO ESTÁ DADA LA INFRAESTRUCTURA PARA UN DESARROLLO DEL FÚTBOL FEMENINO COMO CORRESPONDE”

         Patricia Haramboure es voz autorizada para hablar de fútbol femenino. Su condición de capitana dentro del equipo Pincha y la experiencia de ser la integrante del plantel más adulta y con mayor participación en cancha, alcanzan para tomar sus palabras como fiel reflejo de lo que vive una jugadora de futbol en nuestra ciudad.


         Jueves por la tarde y el entrenamiento del equipo femenino de Estudiantes de La Plata transita sus minutos finales. Las chicas corren las ultimas pelotas como si fueran las primeras, mientras las tribunas a medio construir del estadio “1 y 57“ actúan de espectadoras. Finalizado el partido las chicas abandonan el terreno de juego, aunque la arquera titular del equipo continua realizando actividades bajo los tres palos. Es Patricia quien nos esperaba para contarnos sus experiencias y opiniones sobre la mujer y el futbol. La noche comenzaba a ganarle al día y una vez encendido el grabador arrancó la charla.

¿Por qué jugas al futbol?
Yo primero era jugadora de vóley, pero en realidad jugué toda mi vida al fútbol con mis hermanos, pero como no había fútbol femenino me dediqué al vóley, después cuando estudiantes puso futbol para mujeres vine acá.

¿Que motivo te lleva a seguir jugando?
Solamente por hobby, es decir, yo tengo un trabajo, soy empleada administrativa. Juego al futbol porque me canse del vóley, del pádel y fue siempre lo que me gusto de chiquita, pero no te dejaban jugar al futbol.

¿Cuándo decís que no te dejaban, a que te referís?
Es que antes no había espacio donde jugar, ahora si. Hoy no está mal visto que las mujeres jueguen al fútbol y eso es fundamental por que la verdad que te da mucha vergüenza, por lo menos a mi me pasaba eso antes.

¿Qué cosas te daban vergüenza?
Al principio había que aguantarse situaciones bastantes vergonzosas y a la vez cómicas. Los primeros partidos que jugamos en la cancha auxiliar los hombres se ponían atrás del arco y si te equivocabas te decían “anda a lavar los platos” y ahora no, vienen a los partidos, los miran, te alientan.

¿Y por qué crees que se dio este gran cambio?
Por suerte se está dando que en varios deportes las mujeres están ganando de a poquito su lugar, yo creo que es una cuestión de la sociedad en casi todo el mundo. Hace varios años que muchas cosas que antes se decía que eran solo de hombres ahora también lo hacen las mujeres. Esas diferencias tan grandes que existían entre los hombres y mujeres van desapareciendo de a poco, y tanto ellos como nosotras podemos disfrutar de los mismos y tener los mismos derechos.

¿Qué papel juegan para vos los medios de comunicación en esta inserción de la mujer en el ámbito futbolístico?
Son importantísimos, porque ahora la gente puede mirar los partidos por televisión y cuando son los mundiales se mira mucho. Yo se que la gente mira esos partidos, no como si mirarían un partido de varones, pero hay seguidores y eso está muy bueno.

Volviendo al futbol y su práctica, ¿cuáles son las diferencias más notorias entre los futbolistas hombres y las futbolistas mujeres?
La principal diferencia es lo físico, porque el físico de una mujer en un equipo de primera se compara con el de un jugador hombre de 15 o 16 años. Las mujeres para hacer futbol, por ejemplo al nivel de la selección, utilizan como sparrings a jugadores sub 15 o sub 16, como mucho al sub 17. La velocidad, el cuerpo, el desarrollo muscular es mucho mas avanzado en el varón que en las mujeres.

¿Pensás que estas grandes diferencias se pueden achicar en algún momento?
Yo creo siempre va a existir una diferencia notoria por una cuestión genética como te decía antes, encima en este país el fútbol femenino no está tan desarrollado, es una disciplina medianamente nueva, donde no todos los clubes están preparados para desarrollarla como corresponde desde infantiles en adelante. La mayoría de las categorías de fútbol femenino tienen directamente el equipo de primera. Por ahora no está dada la infraestructura para tener un desarrollo como corresponde o como se da en el caso de los hombres.

Entrevista a Matías Eijo, Director de deportes de Gimnasia y Esgrima La Plata

 “LA IDEA ES RETOMAR EL FÚTBOL FEMENINO, YA HUBO CHARLAS CON DIRECTIVOS Y ENTRENADORES”


                  Es llamativo que uno de los clubes más importantes de la ciudad no cuente en sus filas con un plantel de fútbol femenino. El caso de Gimnasia y Esgrima La Plata es un buen objeto de análisis para dilucidar, mas teniendo en cuenta que su gran rival de toda la vida si posee fútbol para mujeres. Para entender las razones de esto charlamos con Matias Eijo, director de deportes de la institución Mens Sana.

            “A pesar de que la practica femenina es cada vez mayor todavía cuesta organizar y convocar a chicas para que jueguen al fútbol”. Esa fue la primera apreciación de Matías sobre este fenómeno en expansión. La realidad del “Lobo” parecería ir en contra de los hechos ya que anteriormente el club contaba con un equipo femenino. En relación a esto el director deportivo comentó que hasta el ante año pasado tenían un equipo, pero algunas decisiones diligenciales llevaron a que se deje de jugar. Por momentos se quiso volver a armar un equipo, pero hubo un vaivén entre directivos y encargados del fútbol amateur. En el presente, el motivo principal que ocasiona la ausencia de un equipo de chicas es la falta de espacio: “El gran problema que tenemos es el lugar para entrenar, donde antes entrenaban las chicas hoy lo hacen los chicos de futbol amateur y futbol infantil, además también tenemos falta de instalaciones, vestuarios y demás cosas” explicó Eijo.
            Si bien la realidad es muy adversa para las mujeres que sueñan con practicar fútbol y defender los colores albiazules, las visiones a futuro en la institución de calle 4 son alentadoras según lo explicado por el director de deportes. “La idea es retomar, estuvimos hablando con el técnico que estaba en su momento, a pesar de que muchas chicas que jugaban acá están en otros clubes vamos a volver a convocarlas para que se sumen a Gimnasia”.
            El aspecto económico también juega un rol importante en la falta de fútbol femenino Mens Sana, las palabras del directivo fueron contundentes al remarcar que la crisis económica que atraviesa el club ha imposibilitado continuar con la practica, y es uno de los motivos que detiene una reanudación, debido a que el futbol femenino originaria gastos y no ingresos.
            El ejemplo del “Lobo” refleja la mezcla de situaciones que atraviesa la practica femenina en este deporte. Por un lado es inevitable observar la expansión y la mayor concurrencia de mujeres a eventos deportivos relacionados con el futbol, pero por otro lado nos encontramos ante una realidad poco alentadora de los clubes deportivos, un presente marcado por la crisis económica que sufren estas instituciones. Estos inconvenientes y falta de decisión política por parte de dirigentes, retrasan la divulgación de la práctica femenina, pero no hay dudas que ganas y deportistas sobran

UNA IDENTIDAD PROPIA

Ya expuesta la diferencia física en el fútbol entre el hombre y la mujer (ver artículo “Ganando terreno”) se puede observar otro contraste entre ambos. Como por ejemplo la forma de encarar un partido por parte de las mujeres. Ese estilo de vida menos competitivo que el del hombre hace que la práctica este mucho más relacionada al placer del deporte, y no sólo al placer de ganar, que el fútbol masculino demuestra día a día. Esto no quiere decir que a las mujeres no les guste vencer a sus rivales, sino que el fútbol masculino, se ha vuelto en los últimos tiempos mucho más resultadista, y por lo tanto, lo único que importa es el resultado, y no los métodos para llegar a  conseguirlo.
            Este punto puede ser una de las mayores diferencias luego del físico. Las chicas que practican fútbol no lo hacen pensando en posibles contratos millonarios, o un traspaso a un club europeo, sino que lo hacen con un sentido amateur, que genera sin dudas, una identidad femenina propia.
            La relación con el arbitraje, la diferencia en relación al público que asiste a los encuentros, el respeto hacia el rival, entre otros, son características distintivas del fútbol femenino. “Las mujeres tienen una visión mucho más amateur del fútbol, juegan con mucha menos presión y eso les permite estar más tranquilas y no ir en busca del resultado como lo único importante, eh visto algunos partidos de mujeres y uno se asombra del respeto que hay entre ellas, no discuten, casi no insultan”, expresa Fernando Pasquale, jugador profesional de Villa San Carlos, al ser consultado sobre las diferencias que nota entre el fútbol femenino y el masculino.
            Es evidente que existen diferencias entre las mujeres y los hombres en el ámbito futbolístico, esto no significa que uno sea mejor que otro. La mujer está pisando cada vez más fuerte dentro del fútbol, y lo que antes eran cargadas por ser un deporte totalmente “machista”, hoy es respeto como el que demuestra un jugador profesional como Pasquale. Las competencias internacionales tienen cada vez más repercusión en el ámbito periodístico, y esto ha producido que los futbolistas y la sociedad vayan asociando también esta práctica con la mujer.

LA REALIDAD DE LOS CLUBES PLANTENSES


Estudiantes y Gimnasia son los clubes deportivos más importantes de nuestra ciudad. Instituciones que poseen diversas actividades, y por supuesto entre ellas el fútbol. Sin embargo ambas entidades no escapan a lo que el mercado demanda y ahí aparece una de las cuestiones principales que limita la expansión de esta práctica a nivel local y nacional. La ausencia de garantías para costear los gastos que genera, dado la falta de ingresos en los clubes, refleja que todavía hay un largo camino por recorrer. Sumado a esto, aparece la falta de espacio físico para el desarrollo del fútbol de mujeres (ver entrevista a Matías Eijo).
      A pesar de esas dificultades, el club “Pincharrata” ha logrado mantener la actividad ya que las chicas tienen la posibilidad no solo de defender sus colores, sino también de participar en la única competencia oficial del país reconocida por la Asociación del Fútbol Argentino (AFA). Esto es realmente algo muy importante para la ciudad, ya qué el “Pincha” es la única entidad de la ciudad que se encuentra afiliada al torneo de fútbol femenino (AFA) y por lo tanto es la que cuenta con mayor número de deportistas.
      Esto debe ser un ejemplo para otras instituciones que han dejado de lado al fútbol femenino, como por ejemplo Gimnasia, que aunque tiene intenciones de retomar con la actividad,  dejó valiosos años de trabajo en el olvido y camadas de jugadoras sin club para poder practicar y por ello han cambiado de deporte o simplemente dejado la actividad.
            En la lista de prioridades de los clubes platenses claramente no se encuentra el fútbol femenino, esto se debe a los motivos antes expuestos, por lo que la práctica no se encuentra totalmente cubierta por las instituciones platenses, que deben ahondar sus esfuerzos para poder brindar esta especialidad a las muchísimas jóvenes y adultas que desean practicar fútbol y por la poca disponibilidad que existe no pueden hacerlo.

¿QUIENES PRACTICAN FÚTBOL FEMENINO EN NUESTRA CIUDAD?

A través de diferentes instituciones y medios, el discurso que se ha generado es que el fútbol es el deporte más popular. Algunas definiciones de popular relacionan este término fundamentalmente con prácticas o modos de vida que llevan a cabo las clases sociales bajas, o medias - bajas. Si se relacionan estas teorías con el discurso que existe sobre el fútbol habría que afirmar que este deporte es una actividad exclusiva de los sectores más bajos de la sociedad, algo que en los inicios de la practica si ocurría. “La relación entre el fútbol y la cultura popular no es solamente un asunto histórico. Es también una práctica cotidiana de miles de personas de las clases populares, antes y ahora, que asisten a las canchas, escuchan o ven los partidos y leen las revistas especializadas. El fútbol forma parte del repertorio de elementos culturales valorados como propios por esas personas” (1), sostiene la licenciada en Ciencias de la Comunicación, Mariana Inés Conde.
            Con el paso del tiempo el futbol comenzó a atrapar a otros sectores, que no solo comenzaron a concurrir a los estadios para disfrutar de un juego, sino que además las clases medias y altas ya no escapaban de practicarlo. Este proceso se ha dado tanto en el futbol masculino como femenino, aunque en relación a las mujeres todavía existen una serie de prejuicios que están íntimamente relacionados con quienes lo practican.
            Niñas, Adolescentes, jóvenes y adultas practican fútbol ya sea de manera federada o no organizada, sin embargo ningún grupo escapa a los ataques comunes de la sociedad, La socióloga Alfonsina Janson hace referencia a los estereotipos negativos del fútbol femenino: “las sospechas de lesbianismo sobre las mujeres que juegan al fútbol y la carga negativa que hay sobre el deporte son actitudes que no sólo tiene consecuencias negativas en cuanto a la popularidad del deporte, sino que impide el desarrollo de las jugadores como individuos.” (2)
            Al no poder vivir del fútbol profesionalmente, la mujer debe realizar las tareas comunes a cualquier persona. Esto es sin dudas un punto clave en la formación como deportistas al no poder estar “full time” para la preparación, tanto física como técnica, es una verdadera complicación, aunque esto no quiere decir que no tomen al fútbol con total seriedad y compromiso (Ver entrevista a Patricia Aramboure). Ante la imposibilidad de pertenecer a un club federado, muchas chicas de la ciudad de La Plata optan por formar sus propios equipos, organizar sus propias rutinas de entrenamiento y buscar torneos de niveles inferiores para competir entre sí. “El fútbol nos despierta pasión, nos gusta ir a la cancha y también jugarlo. Así surgió la idea de jugar por diversión y armar un equipo. El fútbol nos une como grupo y amigas, y a su vez nos distrae de todo, ojalá algún día podamos ser profesionales”, sostiene Rocío Gómez integrante del equipo barrial Las Pastillas.
            Si bien existe una clara diferencia en los métodos de preparación y competencia entre una jugadora de Estudiantes de La Plata, y otra de un equipo barrial, el espíritu es el mismo, sus ganas y deseos también.

(1) Mariana Inés Conde: “El poder de la razón: Las mujeres en el fútbol”
(2) Alfonsina Janson: “El futbol femenino argentino: ¿Una pasión nacional compartida o un deporte exclusivamente masculino?